Carpaccio de Boletus y Amanitas Cesareas. / LV
El poeta italiano Leopardi escribió un diálogo entre la Moda y La Muerte, en el que reconocía algunos rasgos significativos de la Moda, a la que hacía presumir de ser más renovadora que la Muerte, y le hacía decir que, gracias a ella, «la vida, tanto por lo que toca al cuerpo como por lo que toca al espíritu, está más muerta que viva.»
Leopardi escribía esto...¡a principios de XIX, cuando no existía toda vía ni la pasarela Cibeles ni Boris Izaguirre, ni la caterva de melifluos y estomagantes cronistas sociales que pueblan las pantallas de televisión de ahora!. Crónica social se llama ahora al petardeo.
El poder fagocitador de la moda, de lo que está de moda, es insaciable y llega, por supuesto tambien a los manteles. Afortunadamente pasaron ya por nuestros restaurantes modas como la de bañar los platos en salsa haciendo dudar al comensal si usar cuchara o tenedor para comerse vaya usted a saber qué –pescado o carne, daba igual, estaba sumergido en la insondable profundidad del plato– ; o aquella otra posmoderna minimalista y geta que consistía en presentar minúsculas cantidades de alimento perdidas en el centro de inmensos platos.
Ahora tenemos otra moda que ya empieza a ser estomagante y que tiene que ver con los productos. Oigan, que no hay restaurante de postín que se precie que no tenga un plato con boletus –¡hemos descubierto los boletus!– . ¿Y qué me dicen del foie –fuá para los amigos–? Hoy en día una carta no es carta si no tiene un plato de foie, eso si, «con reducción de Pedro Ximénez». Otra moda generalizada. En nuestras cocinas no se reduce nada que no sea Pedro Ximénez. A ver cuándo llega la moda de unos precios razonables.
Limpiamos las piezas de secreto de la mayor parte de la grasa que los cubre y cortamos cada pieza en dos, de tal manera que tendremos ocho filetes. Las salpimentamos y reservamos. En una bandeja apta para introducirla en el horno colocamos las patatas ...
Escenario, la terraza del restaurante de un resort de golf, de esos que jalonan –para bien y para mal– algunas zonas de la región. Protagonistas, cuatro fornidos británicos de mediana edad, seguramente catapultados desde los brumosos aeropuertos londinenses, ...
Cocemos unas espinacas en el microondas al máximo de potencia 5 minutos . Las removemos y seguimos otros cuatro minutos. En un bol mezclamos bien un nuez de mantequilla líquida, 1 cucharada de harina, un chorrito de vino blanco y otro de nata líquida. ...