En la proporción de la comida está la clave / LV
Claudio I, emperador romano, murió envenenado con setas venenosas por su esposa Agripina, con el fin de que su hijo Nerón ocupase el trono. Bueno, tampoco es nada extraordinario. Hoy, mucha gente se envenena con lo que come. Al fin y al cabo lo de Agripina fue una cuestión de «aceleración del proceso».
Por cierto, que el médico personal de Claudio, Xenofón, trató de provocarle el vómito introduciéndole una pluma en la garganta. También se ha sostenido que la pluma estaba envenenada. El galeno imperial no debía conocer muy bien el juramento hipocrático, a cuyo autor, por cierto, se le atribuye la siguiente máxima: «Que la comida sea tu alimento y el alimento tu medicina». Hipócrates, desde luego, no conocía la comida basura.
Prácticamente no existen sustancias carentes de toxicidad, todo depende de la dosis. En la proporción está la clave. Y si no, repasen la lista de enfermedades que sufre el hombre contemporáneo como consecuencia directa de sus hábitos alimenticios. El hambre sufrido por una generación durante la Guerra Civil y la postguerra instaló en el subconsciente colectivo la idea de que un niño gordo era un niño sano, vástago de una familia con posibles. Y aunque socioeconómicamente quedan muy lejos aquellos tiempos, parece no haberse despejado de la mente de algunas madres y padres semejante dislate.
«¡Qué hermoso está el niño!» se oye exclamar en ocasiones ante un tierno infante mofletudo, de rebosantes mollas y evidente sobrepeso. Y la madre, orgullosa, responde «es que me come muy bien», con fundiendo «bien» con «mucho». ¡Hay que ver más Barrio Sésamo!
Limpiamos las piezas de secreto de la mayor parte de la grasa que los cubre y cortamos cada pieza en dos, de tal manera que tendremos ocho filetes. Las salpimentamos y reservamos. En una bandeja apta para introducirla en el horno colocamos las patatas ...
Escenario, la terraza del restaurante de un resort de golf, de esos que jalonan –para bien y para mal– algunas zonas de la región. Protagonistas, cuatro fornidos británicos de mediana edad, seguramente catapultados desde los brumosos aeropuertos londinenses, ...
Cocemos unas espinacas en el microondas al máximo de potencia 5 minutos . Las removemos y seguimos otros cuatro minutos. En un bol mezclamos bien un nuez de mantequilla líquida, 1 cucharada de harina, un chorrito de vino blanco y otro de nata líquida. ...