El pan ha tenido siempre un poder simbólico / LV
Cuando usted se mete entre pecho y espalda un buen trozo de pan, se está comiendo la historia de la humanidad toda. Como se lo cuento. Alimento despreciado hasta hace muy poco en las mesas, hábito resuelto con cualquier masa industrial mal cocida en la mayoría de los casos, afortunadamente el pan ha conquistado últimamente un puesto de relevancia en la gastronomía.
El trigo se considera originario de Persia con una antigüedad de 6.700 años a. C.; 4.500 años a. C. se consumía crudo o tostado al fuego; 4.000 años a. C. se consumían los granos tostados y molidos, también empapados con agua, en forma de papilla; 3.000 años a. C. ya se consumía en hogazas cocidas sobre piedras calentadas al rojo en el fuego; y 2.500 años a. C. ya se consumía como pan cocido en hornos.
Pero además de longeva historia, el pan ha tenido siempre un gran poder simbólico: representación de la naturaleza que suele aparecer con cuernos para expresar los rayos de sol y la fuerza de Aries, y con patas llenas de vello para expresar la vitalidad de lo inferior, la tierra...los instintos. (Ay, aquella escena de 'El cartero siempre llama dos veces', con una estupenda Jessica Lange tendida sobre un montón de harina...).
Los panes confeccionados con la semilla de trigo (harina), fueron símbolo de fecundidad y de perpetuación, siendo ésta la causa por la que a veces pre sentaban –y presentan– formas relacionadas con lo sexual; los alargados con forma de flauta representan el miembro viril masculino, los que adquieren la forma de rosca los genitales femeninos.
En fin, pero todo esto es harina de otro costal.
Limpiamos las piezas de secreto de la mayor parte de la grasa que los cubre y cortamos cada pieza en dos, de tal manera que tendremos ocho filetes. Las salpimentamos y reservamos. En una bandeja apta para introducirla en el horno colocamos las patatas ...
Escenario, la terraza del restaurante de un resort de golf, de esos que jalonan –para bien y para mal– algunas zonas de la región. Protagonistas, cuatro fornidos británicos de mediana edad, seguramente catapultados desde los brumosos aeropuertos londinenses, ...
Cocemos unas espinacas en el microondas al máximo de potencia 5 minutos . Las removemos y seguimos otros cuatro minutos. En un bol mezclamos bien un nuez de mantequilla líquida, 1 cucharada de harina, un chorrito de vino blanco y otro de nata líquida. ...