Quién no se ha comido en su vida una sopa de sobre? Aunque haya sido en la mili. O ¿quien no ha usado alguna vez una pastilla de avecrem? (Chup, chup). Precursoras de formas de alimentación pro pias de la astronaútica, datan, sin embargo del siglo XVII nada menos.
Fue en 1680 cuando un tal Martín sugirió un procedimiento para fabricar unos polvos de carne desecada. Pero no fue hasta un siglo después cuando se intentó dar como alimento –caldo– al ejército francés. Y digo se intentó porque el rechazo de la trropa fue tal que hubo que suspender el experimento por temor a un motín. (Estos franceses, siempre tan...gastrónomos) Los soldados consideraron aquello como un insulto y que querían matarles de hambre dándoles agua sucia. (La verdad es que en mis recuerdos del Servicio Militar, –hace ya muuuucho tiempo– para tener esa impresión no hacía falta experimentos, pero bueno)
El caso es que, tras este fracaso, no fue hasta principios del siglo XIX cuando otro Martin –Martin de Lignac– produjo unas tabletas de caldo desecado, que tampoco gozaron del favor del público. Fué un químico, Justus von Liebig en 1852 el que, preocupado por la ane mia de una amiga íntima, buscó la manera de elaborar un caldo de carne sintético fácil de conservar y hacer. Por fin, tras muchas dudas, en 1886 llegaron unos suizos llamados Maggi y Knorr (¿les suenan?) que se atrevieron a comercializar estos caldos, y la verdad es que no les ha ido nada mal.
De todas formas, a mí, en sobre... las cartas o la nómina. En una pastilla de caldo de pollo hay un 1,2% de pollo. ¿El otro 98,8% ¡ah!...
Limpiamos las piezas de secreto de la mayor parte de la grasa que los cubre y cortamos cada pieza en dos, de tal manera que tendremos ocho filetes. Las salpimentamos y reservamos. En una bandeja apta para introducirla en el horno colocamos las patatas ...
Escenario, la terraza del restaurante de un resort de golf, de esos que jalonan –para bien y para mal– algunas zonas de la región. Protagonistas, cuatro fornidos británicos de mediana edad, seguramente catapultados desde los brumosos aeropuertos londinenses, ...
Cocemos unas espinacas en el microondas al máximo de potencia 5 minutos . Las removemos y seguimos otros cuatro minutos. En un bol mezclamos bien un nuez de mantequilla líquida, 1 cucharada de harina, un chorrito de vino blanco y otro de nata líquida. ...