Caricatura de un hombre sentado en la taza del WC / LV
'Que la comida sea tu alimento y el alimento tu medicina', dejó dicho Hipócrates. Si, ése, el del juramento, convencido de que la base de una buena salud estaba en lo que entraba al cuerpo por la boca. Bueno, pues, a la vista de por dónde van los tiros en la industria alimentaria actual, más parece que debamos residenciar el centro de nuestra buena salud en partes más inferiores y menos reputadas de nuestro cuerpo, y atender, más que a las vías de entrada, a las de salida.
No sé si se han dado cuenta de que últimamente, cuando se quiere reseñar la valía de un alimento, se afirma indefectiblemente que éste es bueno...para la flora intestinal. Sí señores, en la flora intestinal está la clave. No hay alimento válido que no favorezca a nuestra querida, apreciada, estimada, y nunca debidamente ponderada flora intestinal. Uno acaba representándose la flora intestinal como un feraz vergel repleto de maravillas que hay que preservar por encima de todo.
Antes fue el calcio. Todo lo bueno tenía calcio, todo lo malo, carecía de él. Después fue el ácido oléico, o los omegas, los bífidus....ahora es la flora intestinal. A este paso nos van a acabar recomendando como ideal distribución de nuestro día a día que pasemos 8 horas trabajando (????) 8 durmiendo y 8... en el baño.
De todas formas, no deja de ser extravagante que la industria alimentaria centre su atención, antes que en el acto de ingerir, en el de defecar, pero en fin. Y sobre, todo, por favor, que dejen de recordarnos a la hora de comer que hay que ir a cagar.
Limpiamos las piezas de secreto de la mayor parte de la grasa que los cubre y cortamos cada pieza en dos, de tal manera que tendremos ocho filetes. Las salpimentamos y reservamos. En una bandeja apta para introducirla en el horno colocamos las patatas ...
Escenario, la terraza del restaurante de un resort de golf, de esos que jalonan –para bien y para mal– algunas zonas de la región. Protagonistas, cuatro fornidos británicos de mediana edad, seguramente catapultados desde los brumosos aeropuertos londinenses, ...
Cocemos unas espinacas en el microondas al máximo de potencia 5 minutos . Las removemos y seguimos otros cuatro minutos. En un bol mezclamos bien un nuez de mantequilla líquida, 1 cucharada de harina, un chorrito de vino blanco y otro de nata líquida. ...