¿Recuerdan el sonido de la batidora? / LV
Los sonidos de la cocina son como la banda sonora de nuestra vida. Pocos estímulos sonoros registran mejor en nuestro cerebro asociaciones con imágenes de nuestro recorrido por este proceloso mundo. ¿A quién no le han acudido a su mente recuerdos infantiles cuando ha escuchado el batir de un par de huevos, con el entrechocar del tenedor contra el plato?. Imágenes de un mantel de hule, de una cocina de carbón, del imperio duralex. Imágenes en blanco y negro de una madre afanada en hacer la cena. Toda una escena propia del Nodo.
El pasapuré es otro instrumento capaz de emitir melancólicos sonidos. Su rítmico rasgar puede hacernos rememorar insondables purés de patatas, de verduras, de lentejas, auténtica tortura china de los tiernos infantes. Ahora se llaman cremas y están de moda.
Años más tarde, con el desarrollo de los electrodomésticos fue el famoso tercer brazo, la turmix, la que se incorporó al concierto culinario. El ronroneo de su motor es como una llamada a los años setenta, a hogares que empezaban a mecanizarse, a salsas de tomate y mahonesas caseras que tanto placer y tantos disgustos dieron.
Ahora, que las cocinas parecen salas de máquinas, aún nos quedan sonidos como el rumor del microondas y su tililante aviso para recordar mañanas somnolientas, estrenadas en la mortecina luz de esas horas con la taza de café recalentada en la mano.
Mañana, con frigoríficos conectados a internet, hornos con memoria que recuerdan las recetas... no sabemos qué sonidos nos quedarán. Y por lo tanto, qué recuerdos.
Limpiamos las piezas de secreto de la mayor parte de la grasa que los cubre y cortamos cada pieza en dos, de tal manera que tendremos ocho filetes. Las salpimentamos y reservamos. En una bandeja apta para introducirla en el horno colocamos las patatas ...
Escenario, la terraza del restaurante de un resort de golf, de esos que jalonan –para bien y para mal– algunas zonas de la región. Protagonistas, cuatro fornidos británicos de mediana edad, seguramente catapultados desde los brumosos aeropuertos londinenses, ...
Cocemos unas espinacas en el microondas al máximo de potencia 5 minutos . Las removemos y seguimos otros cuatro minutos. En un bol mezclamos bien un nuez de mantequilla líquida, 1 cucharada de harina, un chorrito de vino blanco y otro de nata líquida. ...