Un pellizquito de sal
No, no nos confundamos: ser un metrosexual no quiere decir tenerla grande, no. Como casi todo el mundo sabe, ese término tan beckiano hacer referencia a un carácter sofisticado y metro-politano. Así que nada que ver con medidas. Lo que sí que tiene que ver con medidas–y mucho– es la cocina, pero singularmente, si hay algo más subjetivo, ambiguo y poco científico es el sistema de medidas que utilizamos en los fogones.
La tecnología ha cambiado nuestras cocinas en muy poco tiempo. Ya tenemos frigoríficos que detectan las carencias y hacen ellos solos la compra, hornos ultramodernos que recuerdan las recetas, microondas con televisión.... Los grandes cocineros cada vez parecen más físicos y químicos y sus cocinas, asépticos laboratorios de vanguardia. Y sin embargo, nuestros recetarios siguen hablando de un puñado de arroz, medio vaso de vino, un pellizco de sal....como si todos los puñados, los vasos, los pellizcos fueran iguales.
El pleno caos de la Revolución Francesa, dos intrépidas expediciones de astrónomos salieron de París en direcciones opuestas dispuestos a medir un arco de meridiano: el comprendido entre Donkerke y Barcelona. Establecieron así el metro como unidad de medida, equivalente a la diezmillonésima parte de la distancia entre el Polo y el Ecuador. Semejante pasión por la exactitud no ha contaminado nuestros fogones. Aunque es lógico.
Que nos cuenten que un huevo debe cuajar a 65 grados o que debemos usar 45 gramos de arroz en una receta, no nos resultaría muy útil. Así que mejor que sigamos hablando de fuego medio, una cucharadita raseada, o un poco de perejil picado. Nos seguirá saliendo todo buenísimo.
Limpiamos las piezas de secreto de la mayor parte de la grasa que los cubre y cortamos cada pieza en dos, de tal manera que tendremos ocho filetes. Las salpimentamos y reservamos. En una bandeja apta para introducirla en el horno colocamos las patatas ...
Escenario, la terraza del restaurante de un resort de golf, de esos que jalonan –para bien y para mal– algunas zonas de la región. Protagonistas, cuatro fornidos británicos de mediana edad, seguramente catapultados desde los brumosos aeropuertos londinenses, ...
Cocemos unas espinacas en el microondas al máximo de potencia 5 minutos . Las removemos y seguimos otros cuatro minutos. En un bol mezclamos bien un nuez de mantequilla líquida, 1 cucharada de harina, un chorrito de vino blanco y otro de nata líquida. ...