En el mundo clásico fue el ágora, plaza donde se reuniían los ciudadanos; en la España del siglo de Oro, los mentideros, lugares públicos donde los ociosos comentabanlas notiocias de la Villa y Corte; en nuestros tiempos.... el supermercado, la gran superficie. Ágora, mentidero, reunión, asamblea, plaza, foro, junta... punto de encuentro de familias, ir al supermercado se ha convertido para muchos en un verdadero placer y para otros muchos en una necesidad, mucho más allá de la de proveerse.
Según estudios de empresas distribuidoras, los españoles empleamos una media de 60 minutos en hacer la compra (hasta 2 horas si estamos en un centro comercial). Y otros estudios han sentado lo obvio. cuanto más tiempo permanece un cliente en un súper, más compra.
Pero, señores, no se equivoquen; a diferencia del ágora o el mentidero (o incluso de una asamblea de vecinos), nada es inocente en un supermercado. Una vez conseguido que el futuro comprador sea tragado por sus fauces, un ejército de expertos en el arte de torcer nuestra voluntad pone en marcha todo un catálogo de técnicas para que aflojemos el bolsillo.
Seguro que reconocen algunas de ellas: La entrada al local siempre se sitúa a la derecha, porque la mayoría de las personas camina inconscientemente por ese lado. Cuanto más grandes los carritos, más animan a comprar. Además, suelen estar trucados para que se inclinen a la izquierda, así los tenemos que manejar con nuestra izquierda y dejamos la mano derecha (la que compra) libre para coger el producto. La música es rápida en las horas puntas, para que nos demos prisa; y lenta si está vacío; la música clásica incita a comprar productos caros. Obnervarán que hay zonas estrechas, que provocan aglomeraciones: no son un error. Nos obligan a ir más despacio y fijar niuestra visión periféerica en los lineales.
Por cierto: ¿Saben quiénes se han convertido en los clientes preferidos de los súper? Los hombres: se mueven más rápido que las mujeres, no se fijan en los precios y no les gusta pedir ayuda a los empleados. Unos pardillos, vamos.
Limpiamos las piezas de secreto de la mayor parte de la grasa que los cubre y cortamos cada pieza en dos, de tal manera que tendremos ocho filetes. Las salpimentamos y reservamos. En una bandeja apta para introducirla en el horno colocamos las patatas ...
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