Olla express / LV
Dice una leyenda china que, en los tiempos en los que el hombre ingería la comida cruda, a un pastor de cerdos se le incendió el corral donde guardaba la piara; el buen hombre luchó en vano para salvar a los pobres gochos, pero en el intento, un agradable y desconocido aroma le embargó: un aroma a cochinillo asado. En ese momento se produjo la transición del crudo al cocinado en la alimentación humana.
Sea o no esto un cuento chino (que no es lo mismo que una leyenda) es el caso que está documentado que desde tiemnpos prehistóricos (y del descubrimiento del fuego, claro) el hombre ha cocinado los alimentos. Hasta la revolución industrial, que redujo drásticamente el número de sirvientes, no había aparecido la necesidad de máquinas que aliviaran un trabajo que hasta ese momento realizaban manos humanas.
Una de esas máquinas, de turbulento y accidentado origen, es la olla express u olla a presión. El 12 de abril de 1682 los hieráticos y escelentísimos miembros de la Royal Society de Londres, haciendo de tripas corazón, se trajinaron una cena elaborada mediante un sistema desconocido hasta entonces: lo que su inventor, el francés Denis Papin, uno de los pioneros de la energía del vapor, había bautizado como «digestivo de vapor» Parece ser que les encantó –lo cual no es significativo; no olvidemos que estamos hablando de ingleses–. Sin embargo, el artilugio constituyó un rotundo fracaso.
La pobre tecnología del momento dio lugar a que muchos usuarios de aquel «digestivo de vapor» vieran con espanto cómo su cena acababa estampando las paredes de su cocina. Incluso el digestivo envió al hospital a más de un pionero y no por una indigestión. Y, como en muchas otras cosas, fue el noble arte de asesinar al enemigo el que favoreció su desarrollo.
Napoleón, quien aseguraba que «un ejército marcha sobre su estómago», encontró un método de proveer de alimentos en conserva a sus soldados, gracias a un cocinero francés que introdujo una modificación en la olla de Papin y creó el primer método para cocer y esterilizar alimentos. Después ya se sabe, vino lo que vino; hasya la olla Magefesa, que ¡jamás puede explotar!
Limpiamos las piezas de secreto de la mayor parte de la grasa que los cubre y cortamos cada pieza en dos, de tal manera que tendremos ocho filetes. Las salpimentamos y reservamos. En una bandeja apta para introducirla en el horno colocamos las patatas ...
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Cocemos unas espinacas en el microondas al máximo de potencia 5 minutos . Las removemos y seguimos otros cuatro minutos. En un bol mezclamos bien un nuez de mantequilla líquida, 1 cucharada de harina, un chorrito de vino blanco y otro de nata líquida. ...