Bote de tomate frito
Un buen publicista, un buen vendedor, un buen político es aquél que sabe definir con una palabra o combinación de palabras ingeniosas aquello que ya está ocurriendo. El lenguaje tiene esas cosas, que hasta que no acota un trocito de realidad con su etiqueta, ésta no parece que exista.
Bueno, pues esa especie de complejo gastronómico-industrial que componen cuatro grandes de la cocina española y por tanto internacional –Arzak, Adriá, Arguiñano y Subijana, en el fondo, cuatro maestros del márketing culinario–, han empezado a hablar de la cocina de ensamblaje, como la tendencia hacia la que camina la cocina cotidiana. ¡Santo dios!, ¡Cocina de ensamblaje! ¡y yo con estos pelos!
Y qué demonios será –se preguntarán ustedes,– la cocina de ensamblaje. Parece una definición más propia del taller de un chapista que algo relacionado con los fogones. No se dejen asustar por las palabras. Es algo que llevamos haciendo casi todo el mundo toda la vida.Vamos a ver: ¿Ustedes no han usado alguna vez tomate frito en conserva y le han dado un toque de laurel, o perejil, para mejorar su aroma, para enmascarar su condición de plato preparado?.
¿Y quién no ha usado un caldo de tetrabrik en lugar de agua para hacer un guiso?.. bueno, pues a eso se refieren estos gurús de la comunicación coquinaria con cocina ensamblaje: la combinación de productos preparados con ingredientes que aporten un toque personal.
Bueno, pues nada, vamos a hacer cocina ensamblaje. ¿Saben ustedes que en Murcia, hemos hecho de un plato de cocina ensamblaje uno de los platos regionales típicos? ¿Qué es si no, la ensalada murciana, hecha, les recuerdo, con tomates en conserva?
Limpiamos las piezas de secreto de la mayor parte de la grasa que los cubre y cortamos cada pieza en dos, de tal manera que tendremos ocho filetes. Las salpimentamos y reservamos. En una bandeja apta para introducirla en el horno colocamos las patatas ...
Escenario, la terraza del restaurante de un resort de golf, de esos que jalonan –para bien y para mal– algunas zonas de la región. Protagonistas, cuatro fornidos británicos de mediana edad, seguramente catapultados desde los brumosos aeropuertos londinenses, ...
Cocemos unas espinacas en el microondas al máximo de potencia 5 minutos . Las removemos y seguimos otros cuatro minutos. En un bol mezclamos bien un nuez de mantequilla líquida, 1 cucharada de harina, un chorrito de vino blanco y otro de nata líquida. ...