Gominolas
Una cuarta parte del total de la publicidad que emiten las televisiones pertenece al sector agroalimentario. Cuando llega el horario infantil, esa proporción se duplica. Pues bien, según las asociaciones de consumidores, las carencias alimetarias en los niños de hoy están provocadas, en parte, por cincuenta anuncios de televisión.
Le recomiendo a cualquier padre o madre el siguiente ejercicio: grabe una hora de televisión en horario infantil y después revise los espacios publicitarios. Ante sus ojos desfilarán ejércitos de colorantes y conservantes químicos, toneladas de azúcares, miríadas de grasas que avanzan inexorables hacia el metabolismo de sus hijos.
¿Imagen exagerada?, ¿Delirios de purista?. Pues va a ser que no.
Patatas fritas, gusanitos, nachos, tornillitos....y mil y un inventos metidos en una bolsa, llenos de grasas y sal. Chocolates, bombones, pastelitos bollitos....grasas y azúcares mil. Chucherías sin cuento, chicles de todas las formas y colores....toda una parafernalia dirigida a los ojos infantiles.
Es todo un espectáculo ver a un niño en una tienda de chuches. ¡Qué arte, qué experiencia muestran para estirar su magro presupuesto, comprando casi al céntimo, un poco de esto, un poco de aquello, dos barras de regaliz, tres trozos de gelatina, cuatro escarchados....
Ay¡ aquellos bocadillos de mortadela más secos que una alpargata, lo bien que entraban. Lo que hace el hambre. Luego llegó la Nocilla, ya saben, qué merendilla, todo un avance en la tecnología alimentaria. Claro, en estos tiempos de vanguardia no parece una buena idea enviar al niño al colegio con una tortilla deconstruida en copa para el almuerzo del recreo. Probablemente, sus compañeros le apedrearían. Pero entre eso y un parricidio a cámara lenta, hay un trecho.
Limpiamos las piezas de secreto de la mayor parte de la grasa que los cubre y cortamos cada pieza en dos, de tal manera que tendremos ocho filetes. Las salpimentamos y reservamos. En una bandeja apta para introducirla en el horno colocamos las patatas ...
Escenario, la terraza del restaurante de un resort de golf, de esos que jalonan –para bien y para mal– algunas zonas de la región. Protagonistas, cuatro fornidos británicos de mediana edad, seguramente catapultados desde los brumosos aeropuertos londinenses, ...
Cocemos unas espinacas en el microondas al máximo de potencia 5 minutos . Las removemos y seguimos otros cuatro minutos. En un bol mezclamos bien un nuez de mantequilla líquida, 1 cucharada de harina, un chorrito de vino blanco y otro de nata líquida. ...