Potaje de vigilia
De todos es conocido el dato de que España es el segundo país del mundo consumidor de pescado, después de Japón, algo, por cierto, muy coherente con el hecho de que seamos una península, rodeados por tanto de mar por todas partes menos por una, que se llama istmo, como nos enseñaron de pequeños en el colegio. Pues bien. Hay otro dato aparentemente no tan cocherente. Resulta que en contra lo que se suele pensar, las comunidades autónomas españolas que menos pescado consumen son las situadas en el litoral y concretamente las islas.
Y la razón por la que las comunidades autónomas de interior, como Navarra, La Rioja y Castilla-León, son las que más pescado consumen es histórica, ya que antes, por cuestiones religiosas, había un hábito de consumir pescado todos los viernes de mes. Lógicamente, este hábito se impuso en aquellas zonas de la península de clara influencia de la religión católica: justo las del interior.
Nuestros recetarios populares están repletos de gloriosos platos de pescado y potajes de vigilia que tienen su origen en la obligatoriedad de no comer carne una vez a la semana.La relación entre religión y alimentación es evidente. Parece como si las diferentes confesiones hubieran sentido siempre la necesidad de controlar a los feligreses también a través de lo que se llevan a la boca. Los casos de la comida Kosher de los judíos o de la prohibición del cerdo o el alcohol entre los musulmanes son dos ejemplos obvios. La vigilia católica ya tan poco seguida es otro. Como la prescripción del ayuno y la abstinencia el Miércoles de Ceniza y el Viernes Santo.
En todo caso, prescripciones procedentes de tradiciones muy antiguas. Por ejemplo, la legislación actual de la Iglesia Católica en materia de alimentación se basa en el Código de Derecho Canónico, que obviamente, se escribió cuando aún no existía Ferrán Adriá.
Limpiamos las piezas de secreto de la mayor parte de la grasa que los cubre y cortamos cada pieza en dos, de tal manera que tendremos ocho filetes. Las salpimentamos y reservamos. En una bandeja apta para introducirla en el horno colocamos las patatas ...
Escenario, la terraza del restaurante de un resort de golf, de esos que jalonan –para bien y para mal– algunas zonas de la región. Protagonistas, cuatro fornidos británicos de mediana edad, seguramente catapultados desde los brumosos aeropuertos londinenses, ...
Cocemos unas espinacas en el microondas al máximo de potencia 5 minutos . Las removemos y seguimos otros cuatro minutos. En un bol mezclamos bien un nuez de mantequilla líquida, 1 cucharada de harina, un chorrito de vino blanco y otro de nata líquida. ...