Las vacas tienen que estar atravesando auténticos periodos de depresión. A estas alturas, ya han debido descubrir las pobres que la leche que producen sus ubérrimas ubres no tiene bífidus, ni omega 3 ni 4; ni fitoesteroles... ¡Maldición! Siglos y siglos produciendo uno de los alimentos básicos de la humanidad, contribuyendo al crecimiento de millones y millones de tiernos infantes y ahora resulta que no tienen nada de eso que añadimos los humanos y que parece ser tan importante.
Almidones, bífidus, Inulina, fitosteroles, L-carnitina, omegas varios, tonalín... prebiótico, probiótico... cada vez más a menudo terminamos la compra sin saber si salimos del súper o de la farmacia. Ahora todo está modificado, enriquecido... Los huevos no son los huevos de siempre, la leche, ni te cuento, las margarinas, las galletas, los yogures... en fin, los llamados alimentos funcionales; aquellos modificados para aportar algún grado de valor saludable, que, de paso, se venden mejor. Y es que uno de los grandes beneficios de todos estos productos es para el que los vende.
Todo estupendo... pero peligroso si no contamos con la necesaria información. La legislación española no exige a los fabricantes que demuestren científicamente los beneficios que prometen, un vacío legal que ha permitido su expansión. Eso sí; desde hace tiempo deben dar una información completa sobre sus beneficios. Algo es algo. El sector agroalimentario tiene que adaptarse a una normativa que persigue que sean más fiables mensajes como 0% en materia grasa, o rico en fitoesteroles...
A este paso, no vamos a poder meternos nada entre pecho y espalda sin consultar con el farmacéutico.
Limpiamos las piezas de secreto de la mayor parte de la grasa que los cubre y cortamos cada pieza en dos, de tal manera que tendremos ocho filetes. Las salpimentamos y reservamos. En una bandeja apta para introducirla en el horno colocamos las patatas ...
Escenario, la terraza del restaurante de un resort de golf, de esos que jalonan –para bien y para mal– algunas zonas de la región. Protagonistas, cuatro fornidos británicos de mediana edad, seguramente catapultados desde los brumosos aeropuertos londinenses, ...
Cocemos unas espinacas en el microondas al máximo de potencia 5 minutos . Las removemos y seguimos otros cuatro minutos. En un bol mezclamos bien un nuez de mantequilla líquida, 1 cucharada de harina, un chorrito de vino blanco y otro de nata líquida. ...