Algunos restaurantes mantienen la costumbre de poner en la mesa panecillos con tarrinas pequeñas de mantequilla
La cosa funciona así: uno entra en un bar o en un restaurante, mira la carta o la pizarra para saber qué ofrece cada establecimiento y qué precio tiene; una vez que se ha decidido, lo pide, lo consume, paga lo que está marcado y se va. Es decir, uno sólo paga por lo que ha pedido. Pues esto tan sencillo que lo entiende todo el mundo, hay propietarios de establecimientos a los que no les cabe en la cabeza, y, muchas veces se aprovechan de las pocas ganas de follón que tienen los clientes para seguir cometiendo abusos.
En determinadas zonas de España es tradicional que los bares pongan una tapa cuando un cliente pide una consumición, una bebida, sin que el cliente la haya pedido. Se trata de un detalle del establecimiento, que, naturalmente, no cobra al cliente. Se entiende que en el precio de la bebida está el detalle de la tapa. Todo esto, naturalmente no tiene nada que ver con esa «manía» por no llamarlo abuso, de algunos bares.
Uno se sienta a tomar unas cañas, o un aperitivo y, antes de que haya pedido le ponen delante unas quisquillas, o unos trozos de pulpo. Estupendo....siempre que no te lo cobren. Así te pongan delante una langosta. Si uno no lo ha pedido no está obligado a pagarlo, recuérdenlo.
En nuestra región es tradicional que en muchos restaurantes, antes incluso de leer la carta, le pongan delante a uno una ensalada. Recuerden: no deben pagarla y si se la incluyen en la cuenta deben reclamar. Pero cuidado, que los getas anidan en cualquier parte.
Hay otro caso típico: restaurante superpijo, superguay. Uno se sienta y un atildado camarero a la vez que la carta pone en la mesa un plato de paté con unas galletitas. Se supone que un detalle para entretenerse mientras llega lo pedido. Bueno, muy bien...siempre que no aparezca luego en la cuenta.
Recordarán que hace unos años era típico en los restaurantes (algunos lo hacen todavía) poner en las mesas unas tarrinas pequeñas de mantequilla, en una clara influencia de los restaurantes franceses. Bueno, pues ya lo saben: revisen siempre la cuenta cuando coman fuera y tengan cuidado porque los hay que nos quieren cobrar...hasta la mantequilla. ¡Y hasta ahí podíamos llegar!.
Limpiamos las piezas de secreto de la mayor parte de la grasa que los cubre y cortamos cada pieza en dos, de tal manera que tendremos ocho filetes. Las salpimentamos y reservamos. En una bandeja apta para introducirla en el horno colocamos las patatas ...
Escenario, la terraza del restaurante de un resort de golf, de esos que jalonan –para bien y para mal– algunas zonas de la región. Protagonistas, cuatro fornidos británicos de mediana edad, seguramente catapultados desde los brumosos aeropuertos londinenses, ...
Cocemos unas espinacas en el microondas al máximo de potencia 5 minutos . Las removemos y seguimos otros cuatro minutos. En un bol mezclamos bien un nuez de mantequilla líquida, 1 cucharada de harina, un chorrito de vino blanco y otro de nata líquida. ...