Hombres en la cocina , algunos manitas y otros... ¿manazas? / LV
La relación de los hombres con la cocina ha sido históricamente una relación profesional.Si unas manos masculinas andaban entre fogones, era porque se trataba de un chef o un cocinero. El reino o el infierno (según se mire) de la cocina doméstica siempre estuvo en manos femeninas, y en muchas ocasiones no por gusto de las mujeres. Y así hemos llegado a este siglo XXI, a esta sociedad moderna en la que hay diferentes tipos de hombre en función de su relación con la cocina.
Está aquél que cree que los platos aparecen en la mesa repletos de sabrosos alimentos por arte de magia, sin apenas intervención humana. Camiseta tirantera, sobaquera poblada y barriga cervecera, suele considerar que el trabajo dignifica (el de su señora) y que en el trayecto que siguen los platos desde la mesa al armario no media sistema de lavado alguno.
Está ese otro, encantado de conocerse, rey de la Black and Decker, peligroso chapuzas doméstico, habitante de adosado con barbacoa, que se cree Arzak redivivo. Conoce un sólo plato y aprovecha los domingos para castigar a sus amigos y horrorizar a su señora, que sabe muy bien cómo va a acabar la cocina y quién va a limpiarla.
O aquel soltero empedernido, curtido en mil resacas, convencido de que la grasa es un elemento de la decoración de la cocina y que esta pieza de la casa no es sino un almacén para las cervezas y el basurero donde tirar las cajas de las pizzas o los envoltorios de las comidas preparadas.
Y por fin, el presunto sibarita, más estirado que una levita y más pesado que una vaca en brazos, ese petrimetre insoportable, que dice saber de todo y se empeña en demostrarlo a cada paso; maestro de muecas ante una copa de vino, relator de comidas, destripador de recetas...
En fin, relaciones todas no muy armónicas, que desde aquí tratamos de corregir animando a los novatos en artes culinarias a que se aventuren. Encontrarán una fuente de relax y de satisfacción.
Limpiamos las piezas de secreto de la mayor parte de la grasa que los cubre y cortamos cada pieza en dos, de tal manera que tendremos ocho filetes. Las salpimentamos y reservamos. En una bandeja apta para introducirla en el horno colocamos las patatas ...
Escenario, la terraza del restaurante de un resort de golf, de esos que jalonan –para bien y para mal– algunas zonas de la región. Protagonistas, cuatro fornidos británicos de mediana edad, seguramente catapultados desde los brumosos aeropuertos londinenses, ...
Cocemos unas espinacas en el microondas al máximo de potencia 5 minutos . Las removemos y seguimos otros cuatro minutos. En un bol mezclamos bien un nuez de mantequilla líquida, 1 cucharada de harina, un chorrito de vino blanco y otro de nata líquida. ...