Para evitar riesgo de salmonella debemos intentar que la tortilla quede bien cuajada / LV
En ‘La grande bouffe’, la gran película de Marco Ferreri, cuatro personajes encabezados por Marcelo Mastroiani se encierran en una casa dispuestos a matarse a base de excesos en los placeres de la comida y el sexo. Un tema recurrente en el cine y la literatura, este de llevar a los extremos el disfrute de los placeres mundanos.
En la cocina japonesa es famoso el pez globo, un animalito dotado de un veneno letal cuyo consumo está caracterizado por el auténtico riesgo que sufre el comensal de quedarse tieso como la mojama en la misma mesa del restaurante, a poco que el cocinero no haya manejado convenientemente las carnes del bicho.
Tampoco es cuestión que nos juguemos el pellejo cada vez que nos llevamos una vianda al caletre, aunque tal y como andan los tiempos de gripes aviares, insidiosos anisakis y vacas como una cabra, casi que va a ser mejor matarnos conscientemente.
Exageraciones aparte: uno de los mayores homenajes que uno puede hacer a su sentido del gusto es una buena yema de huevo muy poco cuajada. Pero ojo: esto tiene un riesgo. No es que nos vaya a llevar a la tumba, pero sí puede enviarnos, de manera harto precipitada, al retrete más cercano, e incluso a urgencias.
La salmonella, ese bichito traidor, se esconde detrás de algunas prácticas poco cuidadosas en nuestras cocinas. Seguramente algunos de estos consejos les parecerán exagerados. Bueno, ustedes mismos.
Si, si, ya sé que una tortillita de patata poco cuajada está muy jugosa, pero son hoy el principal foco de intoxicaciones.. Debemos asegurarnos que el calor (al menos 65 grados) llegue al interior de toda la masa de la tortilla, al menos durante unos segundos. Cuando la hayamos terminado, nunca la pondremos en un plato que contenga restos de huevo. Es decir, use un plato para darle la vuelta a la tortilla, y otro para sacarla a la mesa. Desde luego, no use para probarla, por ejemplo, el tenedor que ha usado para batir los huevos o para mezclar el huevo y la patata
En fin, señores, que tenemos que disfrutar de nuestras queridas tortillas pero haciéndolo con seguridad, que no es cuestión de que por una tontería nos pasemos unos días visitando... ya saben.
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