Es uno de los quesos de cabra más pelotudos que hemos probado en tiempos: huele a setas, a yogur ácido, a hierba, heno y avellanas recién peladas. El despiporre total llega al hincarle el diente, con esa cremosidad que funde en el paladar, entre ácido y salado, suave al principio y tope cañero a medida que lo vas jamando, con final pelín picante y elegante. La pasta es cerrada, sin ojos, de un blanco reluciente, recubierta de corteza blanda y muchos microbios que anuncian el delirio.
La historia de esta quesería está ligada a la figura de Rafael Báez Bravo Murillo, un enamorado del valle de Tiétar, que a punto de jubilarse se puso el mundo por montera y creó una empresa ligada a la actividad agroalimentaria. En 1983 inició la fabricación del queso Cabra del Tiétar, utilizando como materia prima los 80 litros de leche que le suministraban a diario los dos cabreros de La Adrada. La jugada le salió redonda y Monte Enebro arrasa allí por donde luce su inmaculada estampa.
Queserías del Tietar
Dirección: Carretera CL-501, Km. 22. La Adrada (Ávila).
Teléfono: 918 670 876.