Etiqueta de la botella / LV
Si continuamos por estos derroteros, solo nos quedará el consuelo de empresas como delicatessen La Ermita. Los tiempos modernos parecen ir abandonando el saludable hábito de confeccionar postres caseros, untuosos, forjados en un viaje de ida entre la alhacena y unas sabias manos enharinadas. ¡Ay, qué desdicha, qué mundo tan cabrón! El tiempo vuela y ya nadie casca unos huevos frescos ni arrima leche al fuego con una buena rama de vainilla. En cambio, los tiempos modernos se la resbalan a los de La Ermita. Y nos elaboran dulces listos para llevar, capaces de desmontar a la monja clarisa más obcecada. ¡Qué flanes -de queso, café, chocolate-, vaya yogures, qué pedazo de arroz con leche y vaya quesadas! ¡Cuánta caloría junta! ¡Qué blasfemia al biscote! Las natillas, suavísimas, llegan cuajadas como una deliciosa creme brulé, si gustan cremosas no hay más que agitarlas con una cuchara y convertirlas en la natilla tradicional. Tienen un punto a canela y cáscara de limón y carecen, además, de esa espesura «artificial» de los productos industriales.
LA ERMITA DE SAN PEDRO
Dirección: Bº San Román, s/n. Casar de Periedo (Cantabria).
Teléfono: 942 704 300.